«Puedes elegir ser libre, pero es la última decisión que tomarás.»
#UnDíaComoHoy , un 3 de julio de 1883, en la ciudad de Praga, nacía el escritor, novelista y cuentista bohemio-austro-húngaro, Franz Kafka, uno de los más grandes renovadores de la literatura, en lengua alemana, del siglo XX. Autor de obras tan memorables como La metamorfosis (1915), El proceso (1925), Un artista del hambre (1924) y El castillo (1926), entre una vastedad de relatos, aforismos e infinidad de cartas, Kafka —quien en vida no llegó a saber que se convertiría en ¡Kafka!— se aventuró a observar, predecir y escribir, de forma fascinante como nadie, y en medio de una prosaica soledad, los trágicos avatares existenciales de este siglo, a través de su particular mirada que fusionaba el realismo y lo fantástico, con un fuerte componente de pesimismo epistémico.
Lo “kafkiano”, ese adjetivo que ahora nos pertenece, suele hacer alusión a esos mundos extraños (¡los nuestros!) que atraviesan sus historias, habitados de entrañables personajes (muchos de estos siendo animales o bichos raros), que, en medio de situaciones absurdas, insólitas, angustiosas, opresivas, temerosas, oníricas y pesadillescas, encaran situaciones bizarras, oscuras o surrealistas, frente a los poderes y situaciones hegemónicas del siglo XX, que el joven Kafka ya comenzaba a advertir y predecir: el poder patriarcal, los regímenes sociales, burocráticos y totalitarios, la ansiedad existencial, la brutalidad física y psicológica, la culpa y los delirios de nuestra época; todo esto en contrapunto con las diversas transformaciones espirituales de la subjetividad en los albores de nuestros siglos.
Celebramos así la existencia de Kafka —y lo kafkiano—, hoy y siempre; a su filosofía sobre lo absurdo y la alienación moderna; y su influencia en muchos escritores posteriores (Camus, Sartre, Borges, García Márquez), y en diversos artistas, compositores y filósofos, hasta nuestros días.
Saludos a Gregor Samsa, a Josef K., a Odradek, y en general a todo ese bestiario; y larga vida a esa “literatura menor” del más kafkiano de los kafkianos, a cien años de su partida. ¡Salut!